Noticuento


Mi madre es colombiana

Deidamia se llama mi madre, un nombre poco común, sacado de un libro de poemas, de romance o de ficción; perfecto para una mujer luchadora, resiliente, berraca y de convicción. Deidy o doña Deidy le dicen los que comparten a su alrededor y que conocen su historia de vida en una Colombia marcada por el dolor. Cuando era tan solo una niña, recorría los cafetales de la finca que su padre cuidaba para el patrón, allá… en el pueblo donde creció y de donde también huyó. Transcurrían los años 50 y los enfrentamientos políticos marcaban una fuerte tensión, haciendo que el recrudecimiento de la violencia se disparara en la nación. Ella era tan solo una adolescente, cuando una bala su pierna le atravesó y a su padre, junto a sus dos pequeños hermanos, la absurda violencia política se los llevó. Pensó en tomar venganza por la muerte de su progenitor, pero la responsabilidad hacia su madre y sus otros hermanos ¡la salvó de semejante error! Entonces, se fueron como desplazados a la ciudad de Armenia, en donde un trabajo ella consiguió, para ayudar a su familia y construir una nueva vida lejos de aquella desolación. Allí también conoció al hombre con quien más tarde se casó y terminó viviendo en Bogotá, donde finalmente un hogar construyó.

Mi madre forma parte de esas mujeres colombianas que han vivido la violencia en su región, pero que, en medio de su amarga experiencia han salido victoriosas, empoderadas y resilientes en busca de un país mejor. Un homenaje a mi madre colombiana y a todas esas guerreras que hoy batallan en la región, porque a pesar de sus tristes vivencias, aman a Colombia con el corazón. Expresarles mi admiración ¡es para mí... un honor!
FIN

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De interés
Históricamente, Colombia ha sido un país marcado por la violencia, la delincuencia y el narcotráfico. Entre los años 1948 y 1958, liberales y conservadores se enfrentaron en una guerra civil conocida como La Violencia. Como consecuencia de estos lamentables hechos, y en busca de una reforma agraria y una mayor justicia social, surgieron las guerrillas de las FARC y el ELN. Sin embargo, con el paso del tiempo, estos grupos armados han transformado su ideología original y se han convertido en organizaciones delincuenciales financiadas principalmente por el narcotráfico. Han sido cinco décadas de violencia que han llevado a Colombia a formar parte de la lista de países más violentos del mundo. Aunque, vale la pena destacar que, durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, el país respiró un aire de seguridad y progreso. No obstante, en la actualidad y ante la falta de resultados de la mal llamada “paz total” del gobierno Petro, la expansión de los grupos armados ilegales ha sido una tendencia que los ha empoderado, llevando a las comunidades de diferentes regiones del país a una crisis humanitaria sin precedentes. El panorama es desolador y la esperanza de alcanzar la tranquilidad y la paz se esfuma. El país sigue bañado con la sangre de sus ciudadanos, los desplazamientos y confinamientos se han triplicado en diferentes zonas, el incremento en la violación de los derechos humanos se ha convertido en un referente y la falta de estrategia del gobierno inquieta a quienes tienen que soportar el incansable, cruel e insoportable peso de la guerra.